Ad Intra · Celia Coe

¿Adentro o Afuera?

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Retrato en blanco y negro de un hombre con los ojos abiertos y una sonrisa ladeada.

Una decisión un poco complicada en ese momento cuando estamos bombardeados de sensaciones y las emociones nos consumen. Cuando llegamos a cierta edad, la mayoría de nuestros amigos nos recomiendan afuera, siempre afuera, para evitar consecuencias. A medida que vamos creciendo y vamos pasando por situaciones que nos ponen a pensar, la idea de “adentro” no suena tan descabellada. Y nos empezamos a dar cuenta de que la primera vez que decidimos que sea adentro, nos sentimos mejor con nosotros mismos y con el entorno.

Cuando decidimos cambiar, ya sea por una situación álgida que nos ha hecho despertar o por decisión propia, siempre es mejor que el cambio sea desde adentro. Sí, estamos acostumbrados a hacerlo por fuera, para los demás, para ser aceptados por el entorno, por un familiar, por los amigos, por un jefe, por la pareja; pero ese cambio solo por fuera es temporal, porque no nace desde la raíz que es la necesidad de aceptación propia.

Cuando el cambio es desde adentro, es para nosotros, se refleja en el espejo, el otro lo nota, estamos más conscientes y responsables de nuestras decisiones, de nuestros días, de nuestras vidas.

Te preguntarás: ¿cómo comienzo? Recordando, recordando lo valioso que eres, recordando que eres parte indispensable del universo, que el “efecto mariposa” que realizas a diario está cumpliendo la misión que le fue encomendada. Mirándote al espejo por las mañanas y reconociéndolo, reconociéndote. Son solo cinco segundos al día, mírate a los ojos y dile a ese yo en el espejo: eres majestuoso y creo en ti. Crea el hábito de quererte, amerita solo un mínimo esfuerzo y tiene recompensas incalculables.

Cree en ti, en lo que eres, en lo que haces, en la determinación que tienes, en esa llama interna que te impulsa a ser mejor cada día. Eso es lo importante, porque si no crees en ti y en el efecto que producen tus buenas acciones y tus buenos pensamientos para contigo; por más cambio por fuera que hagas los otros no serán capaces de ver en ti algo que ni tú mismo eres capaz de ver.

“La diferencia entre un esclavo y un ciudadano es que el ciudadano puede preguntarse por su vida y cambiarla.”

Alejandro Gándara