
Sí, como leíste en el título, búscate un amante. Todos necesitamos uno.
Leí esta frase en algún lugar hace un par de años y cuando se la dije a mi madre (con más de 40 años de casada) quedó horrorizada de mi buen consejo.
Un amante es aquello que te hace suspirar con solo pensarlo. Un amante es lo que te provoca esa chispa en los ojos cuando le recuerdas. Un amante te alegra el día, te roba las sonrisas y hace que tus problemas desaparezcan mientras estás con él; y los hace más llevaderos cuando no están juntos. Eso es un amante, el que te roba el corazón, el tiempo, te quita las penas y alimenta tu alma. Un amante es ese instrumento que disfrutas tocando, que deja colar su ritmo por tus venas y cada célula de tu cuerpo se mueve al unísono; un amante es ese pincel que nos daban desde niños para plasmar nuestras ideas, nuestros sentimientos; un amante es ese deporte que siempre quisiste hacer, ese baile que siempre quisiste aprender y sentir cómo tu cuerpo se renueva con cada movimiento; un amante es ese libro que está en tu mente pero tus manos aún no han comenzado a escribir…
Eso es un amante, aquello de lo que no necesitas vacaciones, aquello de lo que no quieres descansar. Es aquello que alegra tus días, estimula tus endorfinas y saca lo mejor de ti. Ese amante está allí fuera esperándote, arriésgate, atrévete, recuerda con el corazón lo que te hace sentir cuando lo piensas y actúa. Tienes el timón de tu vida, la decisión está en ti. Búscate un amante.
“Esto es amar: volar hacia un cielo secreto causar que cien velos caigan cada momento. Primero dejar ir la vida. Finalmente dar un paso sin pies”
Rumi