
Libertad de
Escoger
El conocimiento
Restructurador.
Cuando leemos, somos libres. Escogemos qué leer, escogemos qué aprender, lo disfrutamos, nos alimenta los sentidos, y, por ende, todo ese conocimiento y realidades plasmadas en nuestra mente reestructuran permanentemente nuestros pensamientos y creencias.
Cuando leemos, creamos nuestra propia realidad, nuestros propios colores, nuestras propias formas, nuestra propia verdad.
Cuando los que leen son los otros, y esos otros nos “cuentan” lo que leyeron, la información que nos llega viene con un filtro. Ese filtro de los patrones, creencias y experiencias del interlocutor, que nos saca de nuestra ignorancia sí, pero nos mete en la suya propia. Es su realidad no la nuestra, son sus colores no los nuestros, son sus formas y no las nuestras. Cuando les damos el permiso de que influyan en nuestra mente, dejamos de ser libres, dejamos de decidir, dejamos de pensar, dejamos de ser críticos y por ende autocríticos, terminamos siendo una extensión de ellos, dejamos de ser nosotros y nos convertimos en el esclavo del otro.
Leer nos da la libertad de pensamiento, la libertad de decisión, la libertad de culto, la libertad de aprender, la libertad de qué creer, la libertad de crecer a nuestro propio ritmo y no al ritmo que nos dejamos imponer por la pereza de leer. Esos, menos flojos y más listos, impondrán sus ideas en nuestra mente; y nosotros presos por la vagancia, solo repetiremos como cotorras sin fundamento alguno; o peor aún, con un fundamento basado en las ideas de otros y no en las nuestras.
Eres libre de decidir qué hacer: leer y escoger qué creer; o esperar que otros lean y creer lo que ellos quieren que tú creas.
“Lee y conducirás, no leas y serás conducido”.
Santa Teresa de Jesús