
Recientemente, con todos los avances tecnológicos que hemos tenido y la velocidad en la que se mueve la información – sobre todo en las redes sociales – nos hemos olvidado de lo que es verdaderamente importante para nosotros.
Por ejemplo, antes - y no estoy hablando de hace 100 años - para ver el próximo episodio de nuestra serie favorita esperábamos al menos una semana. Vivíamos con esa incertidumbre, sacábamos nuestras propias conclusiones que corroborábamos una semana después; esperábamos con ilusión ese siguiente episodio y teníamos una recompensa a largo plazo. En ese momento, tener paciencia era una obligación.
Ahora, podemos quedarnos enganchados una noche entera hasta completar la serie que antes tardábamos meses en terminar. Una vez terminada, como nos quedamos con la nostalgia y el sinsabor de no saber qué hacer, nos vamos a YouTube y dejamos que el algoritmo nos guíe. Y el ciclo se repite. Ahora solo queremos recompensas instantáneas, y si no las tenemos, buscamos distraernos con alguna otra cosa que sí nos la dé.
Nos quedamos sin paciencia, nos olvidamos de la satisfacción de esperar con ilusión, nos desconectamos de la verdadera energía que nos da esa emoción, que nos alimenta a largo plazo, nos olvidamos de lo que realmente nos reconforta y nos dejamos llevar por lo que los demás (los medios) creen que sí.
Aunque parece que lo tenemos más difícil ahora no es así. Ahora tenemos la libertad de decidir, de marcar nuestro ritmo. Ya la paciencia no es una obligación, es una opción. Ahora tenemos el control. Tenemos el control de decidir cómo invertir nuestro tiempo, tenemos la libertad de ver un par de episodios de nuestra serie favorita y el resto del tiempo invertirlo en nosotros mismos o en alguna actividad que nos haga mejores de lo que fuimos ayer. Tenemos la libertad de crecer a la velocidad que decidamos, y no al nivel que quieren los demás. ¿Qué esperas? ¿Decidirás la velocidad con la que quieres vivir o te vas a sentar a esperar que otros decidan por ti?
“A veces son las decisiones más pequeñas las que pueden cambiar tu vida.”
Keri Russel