
Se han escrito infinidades de artículos y libros de cómo decir que no. Debo confesar que no he leído ninguno de ellos porque una de las dos cosas que se me da muy fácil desde corta edad es preguntar los porqués de la vida y decir que no. No porque me esté negando la posibilidad de conocer cosas nuevas, para mí, decir que no es ser sincero con uno mismo y con los demás.
Cuando nos cuesta decir que no, estamos pasando por alto lo que queremos y le estamos dando prioridad a lo que los otros quieren de nosotros; y nosotros con la necesidad de agradar, decimos que sí a los demás cuando en realidad quisimos decir no. Pero ¿cómo decir que no cuando no se quiere herir sentimientos? Una vez escuché un dicho muy popular “no hay tortilla si no se rompen los huevos”. Para decir que no, tenemos que ser sinceros con nosotros mismos, y una vez seamos sinceros con nosotros mismos lo seremos con los demás.
Cuando nos piden algo que no nos apetece hacer, tenemos que hacer una pausa. No se trata de una pausa eterna, un segundo basta. Durante esa pausa respiramos, pensamos, deliberamos y decidimos. Sí, un segundo parece muy corto para que quepan esas cuatro acciones, lo que no debemos olvidar es que la práctica hace al maestro. Estas cuatro acciones se convertirán en automáticas a medida que las practiquemos, y con seguridad el tiempo de ejecución de cada una de ellas disminuirá.
Para ponernos más en contexto, aquí un ejemplo: estamos de fiesta con los amigos y no queremos beber alcohol. Todos tomarán una copa, llega tu turno de ordenar, haz una pausa; RESPIRA: la respiración consciente nos permite disminuir el nivel de ansiedad, bajar las pulsaciones, calmarnos y ver las cosas con más claridad. PIENSA: ¿realmente es esto lo que quiero hacer? Si la respuesta es positiva aquí para nuestro algoritmo. Si no, pregúntate, ¿Por qué los otros quieren que lo haga? Porque ellos también lo hacen, o porque es un comportamiento colectivo a imitar. Una vez tengas claros los porqués, DELIBERA: cuáles son los pros y los contras. Ya culminadas las tres acciones anteriores, DECIDE: ya en este nivel, si has podido contestar las preguntas anteriores el NO saldrá muy fácil de tu boca sin ningún sentimiento de culpabilidad.
Esta es una práctica que debemos hacer habitual en nuestras vidas. Esta práctica nos hace conscientes de las prioridades, de que somos tan importantes como cualquier otra persona que quiera coaccionarnos para hacer de nosotros su voluntad. Asimismo, nos ayuda a recordar que la persona más importante de nuestras vidas está en el otro lado del espejo y si no somos capaces de hacerla feliz siendo sinceros y respetando sus decisiones vagamente podremos respetar las decisiones de los demás.
Al principio de la práctica sentiremos que nos costará, y diremos que NO a la tercera, luego a la segunda y con un poco de constancia aprenderemos a decir que NO, a la primera.