Ad Intra · Celia Coe

Que el miedo sea tu motor

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Unos pies sobre los tablones de un puente de madera.

El miedo te mueve o te paraliza. ¿Crees que las personas valientes no tienen miedo? Tienen tanto miedo como tú y como yo, quizás hasta más, pero ellos tomaron el timón de su vida y el miedo los movió, no los paralizó. Los llevó a dar un paso enfrente delante de la incertidumbre que suponía tomar una decisión basada en el miedo. Se detuvieron unos segundos o quizás solo fueron suficientes solo unas milésimas de segundo para evaluar los posibles riesgos que asumían. ¿Qué es lo peor que puede suceder? ¿Qué es lo mejor que me puede suceder? Confiaron en su decisión, y ahí están, siendo el faro que guía la vida de muchos, la tuya, la mía.

Lo que diferencia al valiente del cobarde es la confianza que tiene puesta en sí mismo, en sus análisis, en sus decisiones.

Para ser valiente no tienes que hacer grandes hazañas. Una montaña no se hizo en un solo día. A veces ser valiente es decir buenos días en un ascensor repleto de caras largas un lunes por la mañana. El primer lunes escucharás el silencio como respuesta y su eco de acompañamiento. El segundo lunes solo el silencio. El tercer lunes ya escucharás una respuesta tímida de tus buenos días con una ligera sonrisa en el reflejo del espejo; eso te alegrará el día. De lo que no estás consciente todavía es que ya venías alegrando esas caras largas por dos lunes consecutivos. Sí, fuiste tú el valiente que les enseñó el camino a esos que están saliendo del congelador gracias a tu ayuda.

A veces, ser valiente es sonreírle a un desconocido, a veces ser valiente es abrazar al necesitado, a veces ser valiente es tan solo mirarte al espejo y reconocer lo que vales, reconocer que las riendas de tu vida las llevas tú y no el miedo.

Con esos pequeños actos cotidianos de valentía vas alimentando al gigante que llevas por dentro, y una vez te hagas consciente de que tú y solamente tú tienes el control de esos miedos autoimpuestos o impuestos por tus padres, el entorno o la sociedad, te será más fácil darte cuenta de que no naciste para ser una o uno más del montón, y que eres libre para brillar.

Vamos a realizar todos los días pequeños actos de valentía, que sirvan como ejemplo tanto a todos esos espectadores silenciosos que tenemos a diario, como a ese tú o yo del mañana que necesita esa inspiración para tener el coraje de dar un paso enfrente dejando atrás al miedo. Seamos inspiración, seamos nuestra propia inspiración.

“Aquel que es valiente es libre”

Séneca