
Una vez estaba en un restaurante al que iba con asiduidad, y el camarero vino a traernos la cuenta. Cuando me la entrega, le digo: gracias. La persona que me acompañaba me pregunta: ¿Por qué le das las gracias si él está haciendo su trabajo? Le dije: porque estoy agradecida de que haga su trabajo, él puede optar por no hacerlo o no hacerlo bien y lo está haciendo, y muy bien. A lo que me responde: pero después creerá que todos debemos agradecerle por hacer su trabajo. Y yo le respondí: todos deberíamos agradecerle por hacer su trabajo, nos está prestando un servicio y ser agradecido no lo describe a él, nos retrata a nosotros.
Es simple, ¡Agradece! Por lo mucho o por lo poco que tengas al día, ¡Agradece! Por poder ver las formas y colores que te rodean, ¡Agradece!; no todos pueden ver lo que tú. Por poder oír el cantar de los pájaros, el sonido de las olas del mar al romper, la música que te hace estremecer, por poder bailar con el ritmo que entra por tus oídos, ¡Agradece!; no todos pueden oír lo que tú, muchos tienen que imaginarlo. Por los olores que puedes percibir, los olores de la primavera, de la lluvia, ese olor a bebé recién bañado y no tan recién bañado también es una fortuna, ¡Agradece! Por el par de piernas que tienes porque puedes correr, andar, bailar, ¡Agradece! Y si no las tienes, agradece por haberlas tenido, y vuelve a agradecer por tener las herramientas para desplazarte sin necesidad de ellas.
La vida es así de simple, mientras más agradecemos por las cosas que damos por sentadas, más recibimos.
¿Sabías que hay ciudades como Rjukan, en Noruega, que pasan 6 meses al año sin recibir luz solar?
¿Sabías que ciudades como Luxor en Egipto pueden pasar más de cinco años sin que vean una gota de agua caer del cielo?
¿Sabías que hay países donde la esperanza de vida es de menos de 40 años?
¿Te imaginas tener que vivir sin poder ver el sol por 6 meses? Hay gente que lo hace, y es agradecida. ¿Te imaginas solo poder ver llover unas pocas oportunidades en tu vida? Hay gente a la que le pasa y es agradecida. ¿Te imaginas no poder ver crecer a tus hijos y mucho menos a tus nietos por lo baja que es la esperanza de vida en tu país? Hay gente que lo hace y aun así es agradecida.
¡Agradece! Agradece por las situaciones difíciles que pasaste hace un año, que superaste, y por las herramientas que tienes hoy día gracias a esas situaciones. Simplemente cierra los ojos, respira hondo y agradece.
¿Qué pasa con nosotros cuando no somos agradecidos?, te pongo un ejemplo: Imagínate que vas a la fiesta de un niño y le das un regalo por su cumpleaños. Un regalo que compraste con mucho esfuerzo. El niño lo recibe y lo tira al suelo porque no era lo que él tanto anhelaba. Tú, en su próximo cumpleaños, ya no irás con la misma ilusión a comprarle un regalo, o quizás ya ni irás a su cumpleaños, y por supuesto, ya no habrá más regalo para él.
Lo mismo pasa con el universo, si despreciamos consciente o inconscientemente todo lo que el universo nos otorga, nosotros mismos nos estaremos saboteando todo lo bueno que está por venir.
Mi mensaje de hoy es simple, fácil y gratis:
¡Agradece!
Comienzo yo: Muchas gracias por estar allí. Ahora te toca a ti.
“A menudo damos por hechas las cosas que más merecen nuestra gratitud”
Cynthia Ozick