Ad Intra · Celia Coe

Los castradores de autenticidad

Desarrollo PersonalMotivación

En términos de marcas, la mercancía original es siempre mucho más cara que la copia, ¿se han preguntado el porqué? Porque esta mercancía original está hecha con las mejores ideas, los mejores materiales y los mejores procesos. Las copias siempre serán lo que son, copias porque aunque traten un millón de veces de replicar a la original, las ideas no son propias, los procesos son distintos y, por ende, el resultado final, por muy similar a la original que parezca, siempre será una vulgar copia.

Dos personas con máscaras y trajes ornamentados representan una escena entre muros de ladrillo.

Lo mismo pasa con la gente. A veces, cuando tenemos muchos vacíos y frustraciones buscamos imitar a personas y conductas que creemos correctas para cubrir nuestra necesidad de aceptación, de pertenencia y de sentirnos parte de un colectivo. Imitando a los demás, solo estamos llenando nuestras necesidades de manera temporal, porque al imitar, nos alejamos de lo que realmente somos. Estamos en la búsqueda constante de un patrón a seguir porque nos olvidamos de que ser “originales” es ser nosotros mismos.

Nuestra autenticidad fue castrada en algún momento de nuestra vida, - casi siempre durante nuestra infancia - y no somos conscientes de ello. Los castradores de autenticidad, generalmente, están muy cerca de nosotros, pueden ser nuestros padres, familiares, vecinos, compañeros de clase, maestros, etc. Ellos intentan meternos en su cuadratura donde alguien los metió en algún momento de su vida, y les perturba ver que alguien pueda ser auténtico y brillar con luz propia. ¡Ojo!, muy pocos se dan cuenta de que perdieron su autenticidad, la carencia de autenticidad está disfrazada de “el deber ser”. Ellos se vanaglorian de encajar en la sociedad y tratan de acorralarte consciente o inconscientemente para que seas como ellos.

Ahora que ya lo sabes, revélate y sé tú. Quítate la máscara que te obligaron a usar. Ríe si tienes ganas de reír, llora si sientes ganas de llorar, baila si tu cuerpo te lo pide, pero la mente se avergüenza. Emociónate, sorpréndete de las cosas simples de la vida, disfruta la vida, sé un ejemplo de libertad y autenticidad para los demás. Tu yo auténtico aún está allí reclamando su espacio, déjalo entrar, déjalo estar.

La gente va a hablar, te va a criticar porque superaste las barreras que los detienen. Tu luz los encandila, tu alegría les molesta; están sumidos en el pequeño mundo que habitan detrás de sus máscaras y tratarán de traerte de vuelta. Sé valiente y protege tu alegría, tus ilusiones y tus sueños. Ellos, los que intentaron manipularte, más tarde o más temprano, querrán ser como tú. Lo que ellos aún no saben es que su autenticidad no la encontrarán donde tú estás, la encontrarán dentro de su corazón.

“Ser uno mismo en un mundo que constantemente trata de que no lo seas es el mayor de los logros.”

Ralph Waldo Emerson