
¿Qué es una celebración? Es un momento de alegría y regocijo para festejar una meta alcanzada, un acontecimiento o algo muy importante para nosotros. Muchas veces nos inventamos una celebración como excusa para encontrarnos con familiares y amigos para festejar algo juntos. El fin: pasar un rato agradable, disfrutar, reírnos y recordarnos lo importantes que somos los unos para los otros.
Sí, en la mayoría de los escenarios a eso lo podríamos llamar una celebración, a ese compartir juntos y festejar lo que consideramos grandes acontecimientos. Pero, ¿qué tal si celebramos los grandes acontecimientos pero mucho más los pequeños? ¿Qué tal si también nos recordamos a nosotros mismos a diario lo importantes y valiosos que somos?
El día a día está lleno de pequeñas victorias que componen esos grandes acontecimientos. Esos pequeños logros que alcanzamos a diario también merecen una celebración. Pequeños logros como: que hoy cocinando no se te queme el arroz, eso para mí merece una celebración. Que la vecina que tanto te gusta te mire y te dé los buenos días; eso para mí es una supercelebración. Que lo que estabas programando compile sin errores, eso para mí merece una celebración. Que ese equipo que estabas reparando funcione a la primera, o a la segunda,… pero que funcione, es tremenda celebración.
Celebra como cuando celebró tu madre al verte dar tus primeros pasos o como cuando le dijiste mamá por primera vez. Celébrate, canta, baila, felicítate ya sea en voz alta o mentalmente, reconoce lo bueno que eres, te alegrarás el día. Al darte cuenta de lo valioso que eres, irás creando en ti ese hábito de celebrarte a diario y recordarte que sí eres merecedor de todo lo bueno que te está pasando. De eso consta la vida, de pequeñas celebraciones que alimentan nuestro corazón.
Celebra cada uno de los pequeños triunfos que tienes en el día, repásalos antes de irte a dormir, vuélvelos a celebrar mentalmente, vete a la cama con esa sensación de haber alcanzado un nuevo nivel a base de pequeños momentos, así irás entrenando tu mente y tu corazón para que, cuando veas pequeños logros en los demás, los celebren juntos y puedas contagiar esa alegría a esos “admiradores” secretos que están allí observándote y esperando verte fracasar.
“Solo hay dos maneras de vivir la vida. Una de ellas es como si nada fuera un milagro. La otra es como si todo fuera un milagro.”
Albert Einstein